Micromachismos y Macrogilipolleces
Empezamos el artículo con una gran verdad en la que casi todos estaremos de acuerdo. Y es que la mujer en temas culturales, físicos, afectivos, jerárquicos, familiares, etc… ha sufrido a lo largo de la historia desigualdades, injusticias, sometimiento y mucho más pero no solo las mujeres, tambien se ha hecho en muchísimas más escalas como en gente de color, homosexuales, lesbianas, artistas, ricos, pobres…. A la gente más débil sin distinción de genero se le ha robado, matado, violado, discriminado… hay miles de casos.
Pero cuando llegamos a la nueva palabra de moda que han puesto sobre la mesa las feministas paramos la maquinaria en seco y nos preguntamos: ¿Qué es el micromachismo?
Esto es la definición que le dan a la palabra Micromachismo:
«Designa a las sutiles e imperceptibles maniobras y estrategias de ejercicio del poder de dominio masculino en lo cotidiano, que atentan en diversos grados contra la autonomía femenina. Hábiles artes, trucos, tretas y manipulaciones con los que los varones intentan imponer a las mujeres sus propias razones, deseos e intereses en la vida cotidiana.
Son de uso reiterado aun en los varones “normales”, aquellos que desde el discurso social no podrían ser llamados violentos, abusadores o especialmente controladores o machistas.
Muchos de estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni planificación deliberada, sino que son dispositivos mentales, corporales y actitudinales incorporados y automatizados en el proceso de “hacerse hombres”, como hábitos de acción/reacción frente a las mujeres
Bien, después de la descripción pasamos a los ejemplos. Los siguientes son algunos ejemplos del supuesto micromachismo. Agárrate que vienen curvas:
- El hombre no se implica en las tareas domésticas o familiares porque “no sabe” o porque “ella lo hace mejor».
- Que habitualmente se encargue la mujer de la compra semanal , incluso comprando productos que necesita solo el hombre.
- Las mujeres sujetan paraguas y entregan ramos de flores.
- Camareros que dicen a las clientas palabras como guapa o preciosa.
- Saludar con dos besos a ella, pero darle la mano a él.
- Regalar cosas diferentes a niños y niñas.
- Ceder el paso a la mujer al entrar en cualquier lugar.
- La bebida fuerte siempre se la sirven al hombre si no saben quién la ha pedido.
- El camarero le lleva la cuenta a él.
- Dominar con el silencio.
- La frase: Sonríe que estas muy seria.
- Llamar por el nombre y no por el apellido a una mujer.
- Que las mujeres pagan menos en las discotecas.
- La frase: ¿Y tú ya tienes novio?
Parece que el machismo lo impregna todo, cualquier actitud es potencialmente machista y ¡NO!, nos negamos rotundamente a pasar por el aro del «micromachismo». Algunas actitudes pueden ser muy discutibles pero se dan casos tanto en el hombre como en la mujer y se podrían poner cientos de ejemplos. Son comportamientos que se dan indistintamente en ambos sexos.
Creemos firmemente que a día de hoy pensar que todo es micromachismo es de dos tipos de personas:
A. La que se aburre.
B. La que es su forma de ganarse la vida.
Este tipo de personas que se dedican a buscar confrontaciones entre el sexo opuesto en cualquier frase o palabra no hacen ningún bien en la lucha por la igualdad en todo caso lo que hacen es justamente lo contrario, tensar la cuerda para que la desigualdad avance entre hombres y mujeres. Los signos de decadencia de toda una civilización a punto de desaparecer…
¿Por qué hacer caso a estas macrogilipolleces?
Creo que lo más saludable es simplemente ignorar ese sentimiento de inferioridad femenino igual que a un niño ignorar sus rabietas y lloriqueos porque no le has comprado el juguete que quería.
El micromachismo es una sarta de gilipolleces triunfalistas, neuróticas, autocomplacientes que no admiten crítica, y sus defensoras hablan como si fuese el súmmum del pensamiento humano, cuando sus argumentos harían sonrojar al «tonto del pueblo».
Neuras, infantilismo y complejo de inferioridad femeninos institucionalizadas con la finalidad de someter a la otra mitad de la población, enrarecer las relaciones de pareja entre autóctonos para hacer cumplir los protocolos de los sabios de Sión, o agenda globalistas.



